Gibran Jalil Gibran, el poeta libanés
En determinadas ocasiones haces pequeños hallazgos que te pueden marcar para siempre, uno de ellos fue sin duda descubrir al genio libanés Gibran Jalil Gibrán.
Recuerdo perfectamente que en mi época como librero siempre sentí una fuerte curiosidad y atracción hacia la edición de “el profeta” y “el loco” de la editorial edaf. No había razón lógica alguna para tal atracción, ya que en aquellos momentos no sabía nada del autor y nadie me había hablado de él ni de sus libros, así que esa fijación respondía más a la curiosidad y el desconocimiento que a cualquier otro motivo racional.

Aprovechándome de la posibilidad de sacar los libros en préstamo durante unos días comencé a devorar títulos que me aconsejaban mis compañeros y otros que caían en mis manos entre cubeta y cubeta. Una de las mejores cosas de trabajar en una librería es la cantidad de información a la que puedes acceder en tan poco tiempo, aunque a su vez el reverso tenebroso de tal afirmación es la frustración que se puede sentir ante la imposibilidad de leer ni siquiera una milésima parte de todo aquello que te gustaría, y ese es precisamente el reto, ser capaz de seleccionar lo que lees entre la ingente cantidad de títulos editados.
1 año y medio después de entrar a trabajar en la librería me decidí a leer “el profeta”. Mi primera sorpresa fue descubrir que se trataba de una fábula en la que un pueblo desolado por la partida de su más insigne y sabio habitante le incita a compartir sus conocimientos el día antes de su marcha, interrogándole acerca de los temas trascendentales que siempre han preocupado al ser humano.

Es una pura delicia ver como Jalil Gibrán hace flotar su pluma entre las preguntas universales de la vida, aquellas que todos nos hemos hecho o nos haremos en algún momento. A través de este “profeta” da soluciones sencillas y naturales a lo que otros muchos solo saben responder con difíciles y complicadas aseveraciones que lo único que hacen es alejarlos de la realidad.
Ahí reside precisamente la grandeza del profeta, en hacer uso de la más pura sencillez para demostrar su profundo conocimiento y sensibilidad, una clara muestra de sabiduría.
Un libro al que se puede y se “debe” volver tantas veces como sea necesario, siempre acaba iluminando una parte del camino.
Os dejo un pequeñísimo fragmento acerca del amor,
Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.
Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda….
…El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor…
Los reflexiones teológicas de Tolstói
Bajo este sugerente y provocador título se esconde la reflexión teológica de uno de los mayores pensadores de la historia, Lev Tolstói.
El escritor ruso, autor de obras magnas de la Literatura Universal como Anna Karenina o Guerra y paz, reflexiona acerca de la doctrina cristiana impuesta por la jerarquía eclesiástica en contraposición con sus propias conclusiones extraídas de la lectura de los textos sagrados, visiones completamente antagónicas en las cuales pone de manifiesto las profundas contradicciones en las que está basado el mensaje de la Iglesia católica.
A partir de esas contradicciones Tolstói va hilvanando sus teorías de resistencia y lucha a través de la no violencia, pensamiento que caló muy profundamente en uno de los iconos del siglo pasado, Gandhi, quien llegó a decir:
“El Reino de Dios está en vosotros me abrumó. Me marcó para siempre. Comprender
su pensamiento independiente, su moralidad y la veracidad de este testimonio, hizo que todos los libros
que antes me había dado Mr. Coates me resultaran insignificantes.”
(Nota contenida en el prefacio de la edición española de “El Reino de Dios está en vosotros”, traducida por Joaquín Fernández – Valdés Roig – Gironella.)
Para Tolstói la perversión más grande a la que había llegado la Iglesia católica respecto a las enseñanzas de Cristo era el no reconocer el mandamiento sobre la” no resistencia al mal con la violencia”. Jesús en todas sus enseñanzas, y primordialmente en el sermón de la montaña, predicó siempre el mensaje del amor al prójimo, del perdón de las ofensas, de poner la otra mejilla, y ese, precisamente, era el núcleo de su “revolución espiritual”, porque su aparición fue una auténtica revolución pacífica, no violenta y fundamentalmente llena de amor.
Como podía ser entonces que la institución que, “en teoría”, le representa en la tierra pudiera haber hecho una interpretación tan errónea de sus palabras?
Ya antes de Tolstói otras personas se habían hecho estas preguntas, y habían teorizado al respecto, llegando a conclusiones o afirmaciones similares . Un discípulo de Adin Ballou, un defensor del concepto de la no violencia, escribió acerca de la importancia de la vida humana según se mire desde un prisma individual o colectivo. Con este motivo escribía:
“Un individuo no debe matar. Si mata, es un criminal, un asesino. Si eso mismo lo hacen dos, diez o cien personas, también son asesinos. Sin embargo, un Estado o una nación puede matar todo lo que le venga en gana, y esto ya no será considerado como un asesinato, sino como algo grande y noble. Basta con reunir a muchos hombres para que la masacre de decenas de miles de personas se convierta en algo inocente. Pero exactamente cuántos hombres son necesarios para que esto ocurra?…Por qué uno, diez o cien hombres no deben violar la ley de Dios,y en cambio muchos de ellos juntos sí pueden hacerlo?”
Se ha construido muchas teorías para dotar de legitimidad el hecho de no cumplir este mandato de no violencia, como por ejemplo el argumento de que si eres atacado tienes derecho a usar la violencia para defenderte. Si esto fuera así donde se pondría la línea moral para saber cuando el uso de la violencia está justificado? Qué caso podría no llegar a ser justificado por su ejecutor? Probablemente ninguno.
Triste ejemplo de ello es la “justicia preventiva” que el Gobierno del ex presidente Bush puso de moda. Se había llegado a un escalón superior que permitía cualquier actuación violenta, ya no hacía falta una agresión directa sino que la simple sospecha de que se puede ser agredido legitimaba al Gobierno Americano a actuar con la violencia necesaria y adecuada según su criterio para aplacar esa amenaza. Asumiendo este principio no queda resquicio alguno para aplicar el concepto de la no violencia, pues la “legitimidad” moral que se impone es total y absoluta, todo está justificado, eso si, con la bandera del catolicismo bien alta. Soy católico pero puedo matar, asesinar y usar la violencia siempre que tenga una legitimidad moral, es decir, siempre. Estos comportamientos chocan frontalmente con todo lo que enseñó Jesús de una manera tan simple, sin artificios ni manipulaciones.
En que lugar de las escrituras aparece escrito que se pueda responder con violencia? Incluso cuando fue crucificado por los romanos, Jedús pidió el perdón a Dios por aquellos que lo estaban ejecutando. Entonces de donde procede esa flexibilidad con uno de los conceptos capitales de las enseñanzas de Cristo? Por qué la Iglesia católica ha sido tan laxa o tan promotora en otras ocasiones del uso de la violencia, ya sea como respuesta a una agresión, como “prevención” o como simple defensa de sus intereses?
Cristo fue principalmente un defensor de la vida humana, de la rectitud moral y por encima de todo del amor. Como es posible entonces que ese mandamiento no haya sido el principal activo de la Iglesia católica a lo largo de su historia?
El amor se manifiesta en la vida de mútliples maneras, ninguna es mejor que la anterior o la posterior, toda forma de amor es válida y pura si se expresa desde el corazón y con ella se hace el bien a los demás. Ese amor puede ser filial, fraternal, solidario, conyugal, heterosexual, homosexual…todas son expresiones que nacen del más puro sentimiento, que refuerzan la vida y el mensaje de Cristo y que por ello deben ser protegidas y practicadas.
Tolstói nos dice en su libro, con mucha razón, que al final las exortaciones de todos aquellos que defienden la posibilidad de utilizar la violencia de uno u otro modo, contraviniendo así el mandamiento más sagrado de Cristo, es que si la Iglesia, con toda su autoridad, anitgüedad y santidad ha venido actuando de esta manera como va a ser esto ir en contra de las enseñanzas de Cristo? Lo que no se cuestionan es si las escrituras dicen realmente eso, no se lee lo que está escrito sino lo que otros han interpretado arbitrariamente por nosotros.
De todos los practicantes de las religiones monoteístas los católicos somos los que menos conocemos nuestras propias escrituras, lo que la gran mayoría sabe le viene dado a través de la Iglesia, que se convirtió en garante y mensajera única de Dios. Nadie debía acercarse a las escrituras sin la mediación de un cura, obispo o ministro de la doctrina cristiana cualquiera que fuera su rango, e intentar hacer interpretaciones de los textos se consideraba la mayor de las herejías, una blasfemia que solo podía venir inspirada por el demonio, y que por tanto se debía extirpar de cuajo.
Cuanta gente no ha debido morir a manos de los que deberían haber sido sus principales protectores? Demasiadas.
El problema es que a base de siglos y siglos repitiendo el mismo mensaje con tal dosis de convicción y solemnidad por parte de obispos, arzobispos, diáconos y papas, como se va a creer lo contrario?
Así nos encontramos a lo largo de la historia, y aún en nuestros días, múltiples pruebas de que la Iglesia profesa las palabras de Cristo, pero que en la práctica rechaza su doctrina. Como se explica sino que se hayan promovido guerras por parte de Papas de Roma? Como es posible que haya existido una Institución como la Santa Inquisición que se ha dedicado durante siglos a perseguir y torturar a todos aquellos que consideraba diferentes o herejes, simplemente por el hecho de pensar diferente? Como es posible que hoy en día no coja la bandera de la paz y se coloque en primera línea de presión contra todos aquellos países que trafican con armas, o sea todos, que comercian con la guerra, que matan en “defensa propia”, que violan sistemáticamente los derechos humanos… como es posible?
Es posible por una simple y llana razón, se han olvidado de quien era Jesús en realidad, solo tienen el recuerdo borroso y desdibujado de las mentiras que se han ido inventado a lo largo de ya demasiados siglos.
Es curioso y contradictorio que la palabra Santa vaya unida a una Institución tan abominable como la Inquisición, y que sin embargo la palabra hereje, con el sentido negativo y peyorativo con la que se entiende, vaya unida a muchas personas que simplemente tenían otras maneras de ver las cosas.
Como todo en la vida no se puede generalizar al 100% sobre nada, y en la propia Iglesia católica hay y han habido multitud de personas maravillosas que encarnan el mensaje de Cristo, que tratan de ayudar a los demás y hacen una labor impagable de sacrificio por los demás, lo que sorprende es que algunos de los personajes más carismáticos de los últimos tiempos hayan sido apartados, sancionados o incluso excomulgados por la propia jerarquía, cuando su comportamiento ha sido y es a todas luces un intento por asimilarse lo más posible a lo que Cristo predicó. Estoy hablando de gente como Pere Casaldáliga, misionero claretiano y una de las caras más visibles de la conocida como “Teología de la liberación”, un movimiento que a grandes rasgos invita a luchar por los pobres, eliminar la explotación, conseguir una liberación económica, social e ideológica, entre otras ideas.
Casaldáliga fue interpelado por Roma por cuestionar las maneras poco democráticas de la Institución, más preocupada por procurarle un sucesor afín a sus intereses que alguien que siguiera la línea trazada por el misionero catalán.
http://elpais.com/diario/1989/09/16/sociedad/621900007_850215.html
Tolstói viene a dar luz a esta y otras muchas cuestiones, aportando una visión alejada de la doctrina oficial, seguramente más cerca de la utopía de lo que desearíamos, pero en la cual deberían reposar todos nuestros deseos de un futuro mejor.
La magia literaria de Stefan Zweig
Cuando alguien es capaz de mostrar los sentimientos humanos como lo hace el escritor austriaco Stefan Zweig es que tiene un don al alcance de pocos. Captar la esfera más íntima de la conciencia humana y plasmarla con esa sutileza es cosa de magia, de esa que te seduce y te atrapa en un universo paralelo con olor a tinta.
Aunque ya hacía mucho tiempo que lo tenía en mi lista de autores pendientes no ha sido hasta hace poco que me he acercado a la obra del escritor vienés, primero a través de una pequeña joya llamada “Momentos estelares de la Humanidad”, donde el escritor austriaco hace un repaso por diversos episodios de la Historia que en su opinión merecen un lugar de honor por su importancia y peso específico en el devenir de los siglos.
Las otras obras a las que me he acercado son 2 pequeños relatos, “Luporella” y la magistral “Carta de una desconocida”, donde Zweig despliega todo su arte introspectivo sumergiéndonos en la conciencia de una mujer escondida de la mirada de la vida, absorta en el ideal de un amor no demostrado, el cual se ve, se oye y se siente, traspasando las fronteras del papel y adentrándose por nuestra retina hasta hacernos bailar al son que marcan sus frases, llevándonos por un recorrido existencial de contenido sólido en el que se va desgranando la historia de un personaje tan atractivo, misterioso y consumido por su propio amor que no deja lugar al respiro. Una pequeña joya.
A veces podemos vivir toda una vida escondidos de quien realmente somos, y todo por un miedo irracional a dejar salir a nuestro verdadero yo, al cual sometemos a la humillación constante de nuestros miedos, los deseos ajenos y la propia sociedad, que nos arrastra a no ser quien realmente queremos ser. La autenticidad es un valor en declive en nuestra época, quizá en cada época se haya pensado lo mismo evocando un pasado mejor y un futuro en el que siempre se albergan esperanzas, pero este es un error frecuente y muy dañino.
Cada época es igual y diferente a las demás, pero ésta es la que nos ha tocado vivir a nosotros, y es aquí y ahora donde podemos ser realmente quien queremos ser, ese yo original e inimitable que nos haga sentir la vida tal y como es, un regalo que debemos aprovechar en cada instante, solo de esta manera conseguiremos regalar más momentos estelares a la historia de la humanidad.
La Nueva Era
Más o menos en la década de los años sesenta empezó a tomar relevancia un movimiento denominado “New Age” o de Nueva Era, bajo la creencia de un resurgir espiritual y de conciencia humana global basado en la astrología. Los seguidores de esta corriente creen firmemente que el sol pasa por un periodo determinado por cada uno de los signos del zodiaco.
Pues bien, el resurgir de la conciencia humana se iniciaría con el nacimiento de la era de Acuario, que según estos autores y seguidores empezó en la década de los sesenta.
Pero ya antes de este período se habían dado señales de cambio por parte de diferentes pensadores y corrientes, tales como la sociedad Teosófica en 1875, liderados por la gran pensadora Helena Petrova Blavatsky. Estos grupos de raíces orientales fueron los encargados de introducir toda una serie de ideas nuevas en Occidente a través de obras como “La doctrina secreta” o “Isis sin velo” de la misma Blavatsky.
En el núcleo del teosofismo yace la idea de que existe una sabiduría antigua o eterna que es la raíz de las diferentes religiones. A partir de este enunciado clave empezaron a colarse en Occidente ideas como el Karma y la reencarnación, las cuales fertilizaron y empezaron a propagarse de una manera gradual, progresiva y estable.
Estos movimientos (no llamados religiones para poder abarcar a más seguidores) se rigen por 3 aspectos fundamentales:
- la existencia de un maestro que ejerce de guía espiritual para ayudarnos a encontrar el camino
- la meditación como práctica fundamental durante nuestro camino
- la doctrina del karma y la reencarnación o renacimiento
Dentro de estos movimientos New Age encontramos corrientes diferentes y el inicio de terapias como el Gestalt, a cargo de F. Perls, quien creía en el desarrollo de una psicología que no solo tratara enfermos sino que se enfocara a desarrollar el potencial humano, así como el autor sudamericano Claudio Naranjo, que también empezó a estudiar el comportamiento humano llevando a la teoría del eneagrama un paso más allá.
A su vez diversos centros espirituales captaron la atención del mundo por sus novedosas prácticas y rituales, Findhorn en Escocia y Esalen en California son sus 2 epicentros.
Y en este contexto espiritual de renovación humana empezaron a desarrollarse diferentes artes que bebían de estas nuevas corrientes, así empezaron a asomar por nuestras sociedades occidentales conceptos como yoga, ayurveda, meditación, budismo, karma y reencarnación, y a su alrededor la literatura, la música y el cine empezaron a destilar lentamente nuevos contenidos y propuestas que fluían paralelas a estos nuevos aires orientales.
Autores como Paulo Coelho, Richard Bach, Joan Brady, Marlo Morgan o Robert Fisher empezaron a hacerse un hueco en las listas de los más vendidos a través de historias experienciales que dejan un suave aroma didáctico en el lector. Estos libros pretenden ser espejos en los que mirarse, rutas por las que transitar y encontrar el rumbo en las situaciones que la vida nos plantea.
Como en todo en la vida hay mucha paja entre este nuevo y vasto océano, con lo que dar con algún libro realmente valioso puede ser harto difícil.
Entre ellos me quedo con una historia que por su simpleza y valores ejemplifica muy bien la filosofía de la que está impregnada esta Nueva Era, la historia de “Juan Salvador Gaviota”, una lucha por las propias convicciones y la superación del individuo, puro ideal de vida.
Los polos del universo Mishima
Hasta hace un tiempo Mishima significaba para mí literatura de la buena, de calidad reposada y ritmo suave. Las novelas del gran escritor japonés me atraparon desde la primera letra, sumergiéndome en su universo particular de diálogos, paisajes naturales y exaltación de silencios.
Mishima, que en realidad se llamaba Hiraoka Kimitake, consigue dotar a sus historias de un halo romántico en perfecta sintonía con la naturaleza, con constantes evocaciones a la madre tierra y sucesión de escenas donde el verdadero protagonista es el mar, la montaña, la vegetación o el cielo, elementos que hace fluir con cirujana precisión haciendo que el lector acabe percibiendo con toda claridad el rumor del oleaje de sus historias.
En la novela que lleva ese mismo nombre, “el rumor del oleaje”, el autor nos guía por una historia que es una inmensa oda al amor, pero no a un amor cualquiera, sino al amor adolescente, puro, intenso, incondicional y absolutamente embriagador, ese amor que absorbe cada pensamiento, que se nutre de cada paso y que late en hermosa y sencilla armonía con la vida dura y sacrificada de la sociedad pesquera en la que viven los protaginistas.
A este universo Mishima se unió hace unos años un grupo de música catalán que puede presumir de portar ese gran nombre con mucha dignidad, elegancia y grandes dosis de calidad.
Bajo la dirección de David Carabén encabezan la nueva ola de pop rock catalana en compañía de grupos como Manel, Els amics de les arts, Quart primera o los mallorquines Antònia Font.
Y en este universo paralelo de música y literatura me he quedado atrapado, bajo la batuta del Mishima japonés, la pluma de los Mishima catalanes y el sabor de lo que merece ser disfrutado lentamente.
Os dejo una deliciosa canción cantada en directo, “….el que trobo dolç a tu t’amarga….”
Hermann Hesse, el genio alemán de espíritu oriental
Hermann Hesse representa la cultura europea en toda su extensión. Este prolífico novelista alemán cultivó incansablemente el género, así como la poesía, la pintura y sobretodo el espíritu, pues esa fue su verdadera contribución a las personas, ese ansia por acercar a las mentes europeas la sensibilidad, espiritualidad y tradiciones orientales.
Junto al psicólogo Carl Gustav Jung fueron los instigadores, junto a varios pensadores más, de la aproximación a aspectos menos materialistas de la existencia humana, tan alejados de la atmósfera reinante en la Europa de su época. En aquellos tiempos de guerras mundiales, revolución industrial y auge del materialismo supuso una bocanada de aire fresco la introducción en el viejo continente de las obras y pensamientos de los sabios hindús, budistas, taoístas…
Hesse nació en el seno de una família tremendamente religiosa, pero pronto se desligó de ella, trasladándose a Suiza para vivir según sus convicciones, según lo que él llamó su credo, una filosofía de vida que sentía muy profundamente y a la que quería dedicar su vida aunque le supusiera ir en contra de todo lo establecido, de su familia o sus amigos.
A partir de ahí se forjó un carácter batallador contra la injusticia y tremendamente lúcido para trasladar ese pensamiento al papel, a unas generaciones que vivían encerradas en si mismas y de espaldas al mundo exterior.
Entre sus obras cabe destacar Demian, obra que debería ser de obligada lectura para todos los adolescentes del mundo, Siddharta (una de mis obras favoritas que narra las experiencias vitales de Siddharta y su búsqueda personal hacia lo trascendente), Narciso y Goldmundo, El lobo Estepario, Cuentos maravillosos…y muchas otras.
Pero hoy nos detendremos en una recopilación de cartas, artículos y ensayos que recogen el sentir de este genio del siglo XX en un libro llamado “Mi credo”.
Cuando Hesse se refiere a credo no pretende ser pretencioso y proclamar que ese es el credo que debería ser, o el auténtico credo, simplemente es su credo, un credo más de entre los muchos que pueden haber, aunque a la vez diferente, ya que según decía el autor este credo lo sentía en lo más profundo de su ser, no se podía llegar a él ni por la fuerza ni obedeciendo órdenes, simplemente sintiéndolo.
En esta recopilación nos encontramos múltiples referencias a tradiciones milenarias como el zen, el taoísmo y su fundador Lao Tsé (algunos creen que fue un personaje mítico y que no existió en realidad), el Confucianismo y su fundador Confucio, el I Ching o arte milenario de la adivinación Chino, las pláticas de Buda y la sabiduría hindú, con toda su riqueza de dioses, colores, olores y sabores.
En ellas Hesse no solo quiere reflejar un saber ancestral basado en culturas muy diferentes a la nuestra sino que pretendía abrir una ventana a la curiosidad de sus conciudadanos europeos ofreciéndoles pequeñas píldoras de conocimiento que les motivaran a descubrir más por sí mismos, ya que para él ese es el camino de la sabiduría y el crecimiento personal, la propia búsqueda.
Una vez sentadas las bases de las tradiciones orientales Hesse hace un ejercicio de comparación entre la sociedad europea de la época y el mundo oriental, en la cual ejemplifica cuan alejados nos encontrábamos y encontramos aún hoy en día los europeos del verdadero sentido de la vida, muy alejado del materialismo creciente y mucho más cercano al espíritu que reside en todos nosotros, a ese motor invisible que todo lo mueve y que forma parte de todo, a eso que los taoístas llaman el Tao o camino, ese algo que está en todas partes pero que en ninguna se puede tocar.
Os dejo un ejemplo sacado del libro que demuestra el encorsetamiento en el que vivimos en Europa y contra el que todos deberíamos rebelarnos, adoptando una actitud mucho más espontánea, espiritual,positivay cercana a lo que la vida realmente es.
“Me siento en el tren y observo a dos jóvenes que se saludan porque la casualidad los ha reunido para un breve espacio de tiempo. Su saludo es, realmente, casi una tragedia. Estos dos seres inofensivos parecen saludarse desde los hielos de dos polos opuestos – no hablo, naturalmente, de malayos o chinos, sino de europeos modernos -; dan la impresión de estar encerrados en una fortaleza de orgullo, de orgullo en peligro, de recelo y frialdad. Lo que hablan, si bien se observa, es de una insensatez total, es un jeroglífico helado en el mundo sin alma donde vivimos constantemente y cuyas estalactitas penden siempre sobre nosotros. Muy raro, extremadamente raro, es el hombre que en la conversación cotidiana manifiesta su alma. Son más que poetas, son casi santos… ….Nuestros dos jóvenes europeos del tren son muy diferentes. Dan pocas muestras, o ninguna, de poseer un alma; parecen constituidos por una voluntad organizada, una razón, un propósito y planes. Han perdido el alma en el mundo del dinero, las máquinas y la desconfianza. Han de volver a encontrarla, y si esto les supone un esfuerzo, enfermarán y sufrirán. Pero lo que recuperarán ya no será el alma infantil, perdida, sino otra más sutil, más personal, mucho más libre y responsable.
La conversación se hace en un lenguaje rudo y primitivo:
- Buenos días – dice uno
- Buenos días – dice el otro
- Permite? – el primero
- Claro – el segundo
Con esto se ha dicho lo que se pretendía decir. Las palabras no tienen ningún significado, son puras fórmulas adornadas del hombre primitivo, y su objeto y valor son los mismos que los del anillo que un negro se cuelga de la nariz. Son palabras de cortesía y sin embargo el tono es breve, cortante, frío, por no decir hostil. No hay motivo de disputa pero la expresión y el tono son fríos.
Su propósito es ocultar su yo más íntimo, su alma.
Si ahora uno de los jóvenes hiciera lo que realmente quiere y siente, alargaría la mano a su compañero o le daría una palmada en el hombro y diría algo así: Dios mío, que mañana tan hermosa! Todo brilla como el oro y yo estoy de vacaciones! Verdad que es bonita mi corbata nueva? Oye tengo manzanas en la bolsa, quieres una?
Si hablase así el otro experimentaría un gozo, una emoción, algo parecido a una risa y un sollozo al mismo tiempo, porque sabría perfectamente que lo que le ha hablado era el alma del compañero de viaje…”
He escogido este largo fragmento del libro de Hesse porque creo que refleja perfectamente una realidad en la que todos vivimos, una realidad falsa de formulismos y convenciones que nos hacen menos reales, pero nos protegen tras unos muros de falsa seguridad y tranquilidad. La vida verdadera es risa y llanto, es emoción y calma, es sentimiento y pasión, es esa alma que todos tenemos, y encerrarla tras unos clichés de confort y seguridad hacen que la vivamos menos, que la vida ya no sea tal, y es una pena, ya que esos momentos que tanto nos llenan son aquellos en los que nuestra alma corre libre y gobierna nuestros actos, no la encerremos más bajo muros de inseguridad y falsedad.
Lolita, el erotismo de alta escuela
Sin duda hay un autor que consiguió elevar a la categoría de novela imprescindible una obra de alto contenido erótico, Vladimir Nabokov.
Este genial autor ruso alcanzó su éxito más rutilante con su obra Lolita, publicada por primera vez en 1955. Sobrevivió al escándalo al ser catalogada de pornográfica gracias a su innegable calidad narrativa, en la que la personalidad de Humbert nos seduce de principio a fin provocando casi la misma fascinación que él siente por Lolita.
La historia de Humbert es una historia de pasión desenfrenada, de deseo sexual sin límites, de una carga erótica evidente pero que roza lo sublime bajo la pluma de Nabokov. Es una composición casi perfecta, en la que cada página parece escrita por el mismo diablo, con una mezcla de virtuosismo lírico y el más puro instinto carnal en perfecta armonía.
Simplemente inolvidable, Lolita es una joya a la que se puede volver una y mil veces, y en todas y cada una de las visitas que se le rinden consigue saciar la sed del que la busca.
Os dejo un breve fragmento del inicio, simplemente tentación en estado puro:
“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía.
Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse,
en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos.
Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba.
Pero en mis brazos era siempre Lolita. “

El palacio de la luna
Este título se convirtió por derecho propio en un clásico casi desde el momento en que salía de la imprenta su primera edición. Paul Auster es un narrador fantástico que consigue que nos adentremos en las entrañas de sus personajes en la mayor parte de sus novelas.

En esta historia Auster nos sumerge en la vida de Marco Stanley Fogg, un personaje que va a la deriva en busca de su propia identidad, y en el que ciertos encuentros con otros personajes darán un giro radical a su vida. La deliciosa Kitty Wu y el paralítico cascarrabias al que atiende forman parte del universo de este complejo personaje, que pasa de la indigencia espiritual y física a una vida que no sigue un rumbo aparente pero en el que los acontecimientos se van sucediendo de manera que se van encajando las maravillosas piezas que conforman este único puzzle que es “El palacio de la luna”.
Con Auster nada es lo que parece, o todo es lo que no parece ser, y ahí reside su encanto, ése que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo, el que le elevó a la categoría de clásico viviente y por el que recibió, entre otros, el premio Príncipe de Asturias de las letras.
Otras novelas imprescindibles de Auster son la espectacular “Leviatán” (otro día hablaremos de este otro clásico), “la trilogía de NY” y “el libro de las ilusiones”.
Aquí os dejo un fragmento del inicio del libro, sin duda un inicio que invita a sumergirse en sus páginas:
” Fue el verano en que el hombre pisó por primera vez la luna. Yo era muy joven entonces, pero no creía que hubiera futuro. Quería vivir peligrosamente, ir lo más lejos posible y luego ver qué me sucedía cuando llegara allí. Tal y como salieron las cosas, casi no lo consigo. Poco a poco, vi como mi dinero iba menguando hasta quedar reducido a cero; perdí el apartamento; acabé viviendo en las calles. De no haber sido por una chica llamada Kitty Wu, probablemente me habría muerto de hambre. La había conocido por casualidad muy poco antes, pero con el tiempo llegué a considerar esa casualidad una forma de predisposición, un modo de salvarme por medio de la mente de otros. Esa fue la primera parte. A partir de entonces me ocurrieron cosas extrañas. Acepté el trabajo que me ofreció el viejo de la silla de ruedas. Descubrí quién era mi padre. Crucé a pie el desierto desde Utah a California. Eso fue hace mucho tiempo, claro, pero recuerdo bien aquellos tiempos, los recuerdo como el principio de mi vida.”
A disfrutar con su lectura!!
El cuento de la isla desconocida
En este primer libro de la sección de literatura he querido incluir a uno de mis autores favoritos, el portugués José Saramago, tristemente desaparecido hace ahora poco más de un año.
Este increíble escritor nos ha dejado para la posteridad auténticas joyas de la literatura y el pensamiento como “Ensayo sobre la ceguera”, “El evangelio según Jesucristo”, “Caín”, “Las intermitencias de la muerte” y tantas otras obras de bellísima factura. Saramago se caracterizó siempre por enfrentar a sus personajes ante situaciones límite, en las que la moral y la decencia humana quedan al descubierto, mostrando los más bajos instintos de los que estamos hechos todos, y que enmascaramos bajo un fino manto llamado civilización, que a poco que se mueve se desmorona como un castillo de naipes ante el susurro de su creador.
El premio nobel de 1998 nos ha hecho abrir los ojos ante la miseria humana, reflexionar acerca de la condición última que reside en cada uno de nosotros y todo ello con una pluma privilegiada cargada de ironía, humor y sensatez.
En “el cuento de la isla desconocida” nos adentramos en una pequeña fábula en la que un hombre cualquiera persigue un sueño, en como se empeña en conseguirlo y la burocracia se le interpone como un alto muro que no hará flaquear sus fuerzas, y en como el amor surge de la manera más inesperada en el lugar más rocambolesco, sencillamente una delicia señor Saramago!




