De todo un poco y un poco de todo

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La pasión, el motor de la vida


Hay instantes en la vida que se viven de una manera especial, son pequeños destellos de luz que iluminan nuestro universo y convierten el tiempo en un una variable sin sentido que se retuerce al compás de lo que estamos viviendo.

Esos momentos únicos son como tatuajes impresos en nuestra memoria cognitiva, emocional y sensorial, nos acompañan el resto de nuestras vidas, haciéndonos revivir lo sentido a pesar del transcurrir de los años.

La fuerza motriz de esos momentos es la pasión, esa silenciosa e invisible mano que graba a fuego el recuerdo imperecedero de lo vivido sin el control de la razón.

La pasión es junto al amor la fuerza más poderosa que existe, combinadas son capaces de cualquier cosa que se pueda imaginar y muchas de las que ni siquiera imaginamos. Pero como toda fuerza poderosa también tiene su reverso tenebroso. La pasión no es una cualidad inherente al bien ni al mal, y por tanto es capaz de elevarnos a las más altas cotas de pureza o llevarnos al más ardiente de los infiernos. Demasiados ejemplos de pasión desencaminada llenan los libros de historia.

Pero como vivir una vida sin pasión?

Hay gente que parece deambular de aquí para allá sin ningún atisbo de ilusión, sin ningún sobresalto más allá de su segura pero inerte rutina.

Es eso la vida? La vida es todo lo contrario.

La vida es el anhelo constante por descubrir, por sentir al máximo todo lo que hacemos y traspasar las fronteras de la realidad en la que estamos atrapados. Es ese instante en el que conoces a alguien especial y el corazón te da un vuelco al rozar su mano o besar sus labios.

La vida son todos esos momentos vividos con la sangre corriendo por las venas a toda velocidad, con una mezcla de arrebato y locura. Sólo esta es la que merece ser vivida y ansiada, el resto son burdas imitaciones de todo a 100, se parecen….pero no son lo mismo!

Esa vida es la que está enfrente de nuestras casas dispuesta a ser saboreada hasta la última gota, solo debemos ser valientes e ir a por ella.

La partitura de nuestra vida está por escribir, no importa la edad que tengamos ni el lugar donde nos encontremos, solo importa nuestra actitud ante el pentagrama de los días. Importan todas y cada una de las notas que escribamos en ella, incluso los oportunos silencios, pero sobretodo importa que la pluma trace una melodía que se nos meta en el cuerpo, que nos haga cerrar los ojos y volar a un mundo desconocido de fantasía, en el que lo imprevisible sea nuestra rutina y lo mágico nuestro cobijo.

No es por casualidad que siempre salga mejor aquello en lo que volcamos nuestra pasión. Nuestros mejores proyectos son siempre aquellos en los que ponemos ese punto incierto e indetectable más allá de nuestra mente, ese escalón de más que eleva la calidad de lo que hacemos hasta cotas que nuestra mente por si sola es incapaz de conseguir.

En el mundo falta más gente apasionada que destierre los miedos y los celos, que se atreva a soñar y a luchar por aquello en lo que cree con esa fuerza que nace en las entrañas y cuyo motor es el corazón.

Por qué que es la pasión sino la vida misma?

Passion


Gibran Jalil Gibran, el poeta libanés


En determinadas ocasiones haces pequeños hallazgos que te pueden marcar para siempre, uno de ellos fue sin duda descubrir al genio libanés Gibran Jalil Gibrán.

Recuerdo perfectamente que en mi época como librero siempre sentí una fuerte curiosidad y atracción hacia la edición de “el profeta” y “el loco” de la editorial edaf. No había razón lógica alguna para tal atracción, ya que en aquellos momentos no sabía nada del autor y nadie me había hablado de él ni de sus libros, así que esa fijación respondía más a la curiosidad y el desconocimiento que a cualquier otro motivo racional.

Aprovechándome de la posibilidad de sacar los libros en préstamo durante unos días comencé a devorar títulos que me aconsejaban mis compañeros y otros que caían en mis manos entre cubeta y cubeta. Una de las mejores cosas de trabajar en una librería es la cantidad de información a la que puedes acceder en tan poco tiempo, aunque a su vez el reverso tenebroso de tal afirmación es la frustración que se puede sentir ante la imposibilidad de leer ni siquiera una milésima parte de todo aquello que te gustaría, y ese es precisamente el reto, ser capaz de seleccionar lo que lees entre la ingente cantidad de títulos editados.

1 año y medio después de entrar a trabajar en la librería me decidí a leer “el profeta”. Mi primera sorpresa fue descubrir que se trataba de una fábula en la que un pueblo desolado por la partida de su más insigne y sabio habitante le incita a compartir sus conocimientos el día antes de su marcha, interrogándole acerca de los temas trascendentales que siempre han preocupado al ser humano.

Es una pura delicia ver como Jalil Gibrán hace flotar su pluma entre las preguntas universales de la vida, aquellas que todos nos hemos hecho o nos haremos en algún momento. A través de este “profeta” da soluciones sencillas y naturales a lo que otros muchos solo saben responder con difíciles y complicadas aseveraciones que lo único que hacen es alejarlos de la realidad.

Ahí reside precisamente la grandeza del profeta, en hacer uso de la más pura sencillez para demostrar su profundo conocimiento y sensibilidad, una clara muestra de sabiduría.

Un libro al que se puede y se “debe” volver tantas veces como sea necesario, siempre acaba iluminando una parte del camino.

Os dejo un pequeñísimo fragmento acerca del amor,

 

Cuando el amor os llame, seguidle,

aunque sus caminos sean duros y escarpados.

Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,

aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.

Y cuando os hable, creed en él,

aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como

el viento del norte asola vuestros jardines.

Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.

Así como os agranda, también os poda….

…El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.

El amor no posee, y no quiere ser poseído.

Porque al amor le basta con el amor…


El hijo de la novia


La televisión actual es una gran bola de mierda que no hay por donde coger, mires donde mires solo encuentras infames programas que van dando cancha a personajes salidos de la nada, y que en consecuencia, eso es lo que aportan, nada.

Siempre hay honrosas excepciones, y entre ellas enmarcaría a los canales de tdt  Paramount channel y La sexta 3. Estos dos canales dedicados en exclusiva al mundo del cine han sido 2 regalos inesperados en medio de tanta basura digital.

Hace un par de días emitieron “El hijo de la novia” en uno de esos canales, la conmovedora película argentina, una de esas joyitas sencillas, sin aditivos ni colorantes, pura verdad y sentimiento. Es una historia deliciosa, impregnada de serena naturalidad, esa de la que está hecha la vida.

Rafael, el personaje interpretado por Ricardo Darín, es una persona absorbida por el estrés y la ambición del día a día, propietario de un restaurante que levantaron sus padres y que no considera enteramente suyo. Y es que todo en la vida de Rafael parece en permanente conflicto y tensión, con un desequilibrio que le va mermando la salud y le hace replantearse su manera de enfocar las cosas.

En el otro plano tenemos a su padre Nino, ese hombre maduro capaz de amar de una manera tan pura que asusta. Son antológicos los diversos discursos que hace Nino sobre su esposa Norma.

Los argentinos tienen esa manera de hablar tan peculiar que parece que cualquier cosa sobre la que estén hablando cobre una dimensión especial por el mero hecho de expresarlo tal y como lo están expresando. A algunos les puede parecer pedante, a otros cansino o embaucador, y de hecho en muchos casos puede llegar a serlo, pero no en este. Nino habla con una ternura casi a la par de la que desprenden sus ojos cuando mira a Norma, esa manera de hablar es poesía pura.

El trabajo de Ricardo Darín y Héctor Alterio es increíble, ambos están inmensos en sus papeles de padre amante e hijo rebelde. Por cierto, Ricardo Darín tendrá algún mal papel algún día? Me parece imposible, que grande que es!

Sin duda una película bonita con todas las letras, con un humor cotidiano y natural que pone el contrapunto a la dureza con que la vida te golpea de vez en cuando.

Que la disfrutéis!

 

 

 


Ante tiempos duros el valor de emprender


Que se puede perder cuando no se arriesga? Nada. Y ganar? Obviamente la respuesta es nuevamente nada.

Para ganar siempre tenemos que arriesgar, hacer una apuesta más o menos decidida sobre aquello en lo que creemos y seguir hacia delante a pesar de que todos los que nos rodeen muestren sus dudas ante el proyecto que se ha empezado. Porque ese es el principal obstáculo ante el que se enfrenta cualquier persona que decide iniciar una aventura profesional por su cuenta, la soledad.

El siguiente problema a enfrentar es la crítica, generalmente negativa y pasiva, y digo pasiva porque generalmente no aporta nada, se dedica a desprestigiar, amedrentar o escupir veneno por la boca en busca del sufrimiento o la derrota ajena. Ante tal crítica, que siempre llega, uno debe fortalecerse, crear un escudo protector que le guíe por la senda trazada, acertada o equivocada, pero propia, singular e inimitable.

Estamos en una sociedad competitiva y, sobretodo, muy envidiosa por regla general. Parecemos más preocupados por desprestigiar los éxitos ajenos que por buscar los propios, y es en esa inactividad por buscar un camino propio donde decidimos gastar nuestro tiempo criticando las decisiones y los actos de los demás. Lo que debe sin duda reconocerse es que  es mucho más sencillo criticar lo que hacen los demás que perder el tiempo en pensar por nuestra cuenta, tratando de proponer alternativas o propuestas novedosas que encajen en ese mercado feroz que espera en el exterior.

Una vez superadas esas dos barreras, mentales y sociológicas, se debe tener una estrategia más o menos planificada de actuación, y sobretodo un objetivo final y concreto. Es la búsqueda de este objetivo marcado lo que nos dará fuerzas para seguir en los malos momentos, la que dotará de sentido a todo el proyecto y nos exigirá un esfuerzo más cuando creamos haberlo dado ya todo, ese esfuerzo que marcará la diferencia.

Dice Jose Luis Sampedro, un sabio de nuestra época, que el miedo es la más fuerte de las emociones, superior seguramente al amor y el altruismo. Yo me niego a creer esa aseveración del respetado maestro Sampedro, pues si aceptamos que el miedo es superior al amor, con que esperanza vamos a encarar el mañana?

El amor puro, ese que no exige nada a cambio, ese que se da sin reservas y que llena nuestro ser de toda energía, ese por el que se han sacrificado millones de personas, el mismo que ha cambiado los destinos de incontables vidas humanas, ese amor creador y transmisor de vida es infinitamente superior al miedo, porque éste vive inmerso en la mezquindad, se nutre de la incertidumbre y el recelo, camina de la mano de la mentira y el acoso, duerme con la envidia en una orgía de avaricia, codicia y bajeza moral, y en ese estadio nada puede germinar, todo acaba podrido, inerte y desintegrado.

Como puede algo inerte en consecuencia competir contra la vida que nace del amor?

Y en medio de esa sociedad del miedo en la que vivimos instalados sigue habiendo gente que quiere luchar contra corriente, por sobrevivir, por vivir o incluso por soñar. Desde pequeños se pretende que seamos realistas, los mayores se hartan de decirnos que los sueños son juegos infantiles que debemos desdeñar y condenar como fútiles ñoñerías de los cuentos de hadas, pensamientos que tenemos que erradicar de nuestra cabeza a riesgo de ser unos pobres infelices que acabaremos vagabundeando por las calles lamentando lo mucho soñado y lo poco conseguido.

Pero por qué debería ser así? Por qué soñar tiene esa imagen insulsa y desacreditada? Quizá no conviene que soñemos con lograr nuestras metas, deseos o ambiciones? Quizá sea mejor que no soñemos con tener un mundo mejor, más justo, más equitativo o más humano?

Quizá sea mejor que no lo hagamos por el bien de unos pocos. Pero, y si lo hiciéramos?

Pues este post va dedicado a esa gente que sueña, que tiene una idea y la persigue, esa gente que pone su fe y su esfuerzo por aquello en lo que cree, gente como David Val, creador de dos páginas web que pretenden ser la ingeniosa evolución de anteriores propuestas, Valença Figuera y sus compañeros del Máster de Community management de “La Salle”, creadores de una comunidad virtual de Triatletas, “Boig per tri”, o Josep Maria Cervera, autor de la novela “Elles son la meva sort”, de inminente publicación.

La primera de las páginas de David es   www.unmillondeletras.com , una página que pretende publicitar empresas a un coste ínfimo,  un espacio donde estén muchos a muy bajo coste y que perdure para siempre en el universo de internet. Esta idea surgida hace unos años de la mano del joven Alex Tew, estudiante inglés, que vendía megapíxels a un dólar, y que fue un rotundo éxito, ha sido evolucionada por David, en un intento por ir más allá, por construir sobre lo ya construido, en definitiva, por soñar que era posible ofrecer algo mejor a la gente.

La otra página es www.youtextbox.com, un rincón en el que expresar opiniones, ideas, quejas, artículos o pensamientos, una nueva vuelta de tuerca a la vía twitter, sin limitación de caracteres, pero con la misma vocación global de compartir lo que sentimos en cada momento.

Valença y varios compañeros de viaje más han creado un entorno nuevo, fresco y dinámico en el que todos los amantes del triatlón se encuentren, compartan sus experiencias y disfruten de aquello que más les gusta (www.boigpertri.com ).

Josep Maria por su parte tenía algo que contar,  una historia que va más allá de lo que en ella se explica, es pura vida. Nos guía por una senda que se inicia con la superación del dolor y la pérdida del ser amado, vira en dirección al salón donde reside la pasión, y se instala en el sofá donde reposa la sensación más grande con la que se puede soñar, vivir la vida al máximo sin tener en cuenta que dirán los demás.

Al igual que David, Valença y Josep Maria, más personas siguen soñando con emprender un nuevo camino, quizás incierto, pero apasionante y revitalizador, un camino que se nutre de los sueños y se realiza con nuestros esfuerzos, un camino que es la propia vida, la única que podemos manejar al 100%, la nuestra.

Así que soñemos cada vez más, porque en los sueños nacen las esperanzas de un mañana mejor.


Bandas sonoras de nuestras vidas, El Piano


Las bandas sonoras de películas son una de mis debilidades, hacen que las emociones aumenten a un nivel superior, el trabajo de los actores, directores y productores puede ser llevado a las alturas gracias a una buena banda sonora, y esas notas hacen que los espectadores podamos llegar a sentir en nuestra piel las mismas sensaciones que los protagonistas.

De hecho muchas películas han pasado a la historia más por sus bandas sonoras que por sus afinados guiones o por las actuaciones más o menos acertadas de sus actores, y ahí reside la magia de sus compositores, en hacer de una historia algo especial, único y que quede grabado en el recuerdo de todos aquellos que la ven a través de sus notas y acordes.

En sucesivos artículos iré comentando algunas de mis favoritas, bandas sonoras que me transportan a mundos extraños, a otras épocas históricas, que me hacen enternecer o que sacan al guerrero que todos llevamos dentro, en definitiva, bandas sonoras que me transmiten algún tipo de sentimiento especial, y que inmediatamente hacen acudir a mi cabeza imágenes de las películas o imágenes de mi vida, de momentos que pasé y quedaron irremisiblemente asociados a una u otra por motivos diferentes.

Para empezar me gustaría recordar una película de 1993 en la que una mujer escocesa y su hija llegan a Nueva Zelanda a empezar una nueva vida. Pero es una nueva vida que no han escogido, les ha venido impuesta, un matrimonio convenido por el padre de Ada marca el inicio de una historia de amor, pasión y sentimiento vehiculada a través de la música. Ada es muda,y la música de su piano y su hija son sus intérpretes hacia el mundo exterior.

Como ya habréis adivinado os estoy hablando de “El piano”.

Es increíble como la música del compositor Michael Nyman nos transmite a través de los ojos de Holly Hunter toda la pasión que lleva dentro guardada bajo una coraza de metal que solo se cae cuando sus dedos acarician cada una de las notas de su piano.

Memorable la escena de Ada tocando el piano, su piano, en la playa, cubierto por un armazón de madera, abandonado a su suerte, merced del oleaje, la arena y la melancolía del paisaje que lo rodea. Solo tenéis que cerrar los ojos y dejaros llevar por esa visión, la de una playa desierta, bajo un cielo gris y apagado en la que la melodía nos guía primero hacia el mar, su inmensidad y su poder, la perfecta cadencia del oleaje, en su ritmo sereno y cadencial, para  que luego nos haga virar a  popa y podamos contemplar ese piano en medio de la inmensidad, solitario, apagado, incluso minúsculo en medio del todo y la nada, pero la música consigue que poco a poco se haga más grande y atrayente, invadiendo el vacío, tu cabeza, tu alma y tu corazón, hasta llevarte a un estado de perfecta armonía, como sacado de una fórmula alquímica olvidada.

El piano y Ada son 2 cuerpos con una misma alma, que solo se manifiesta en su totalidad cuando se unen, sus mutuas corazas desaparecen para que brote el sentimiento.

Sencillamente una pieza bellísima, mezcla de amor, pasión y dulzura. Que la disfrutéis.


Adele, someone like you


A veces la gente piensa que nada puede haber en común con personas de otros países, ya sea porque las culturas son muy diferentes, porque visten de otra manera, hablan una lengua distinta o porque tienen costumbres que seguramente nada tendrán que ver con las nuestras, pero a pesar de eso hay un intangible que supera esas barreras, los sentimientos humanos.

Las personas de todos los rincones del globo sentimos dolor, amor, pasión, tristeza, compasión y un sinfín más de emociones, y eso es lo que nos une en medio de la heterogeneidad. Solo así se explica que alguien al que no conoces y que no habla tu misma lengua, que no vive en tu barrio, ni en tu ciudad, ni siquiera en tu mismo país sea capaz con su arte de hacerte sentir una emoción tan grande, la misma que esa persona probablemente tuvo cuando se inspiró al componer esa canción, y la misma que seguro tiene al cantarla.

Y esto es lo que me ha ocurrido escuchando a Adele, de la cual ya me enamoré con su primer disco, pero que con el segundo ha conseguido traspasar ciertas fronteras invisibles de mi alma que raramente consigo sobrepasar.

Todo lo que tengo que hacer es sentarme, o caminar, o correr, o ir en coche, realmente cualquier momento es bueno para conectar el Ipod y saborear una a una todas las canciones de su álbum “21″, no me hace falta nada más, no necesito ni comer ni beber, ni compañía, ni siquiera aire, solo la música y yo, sus letras y su alma, un alma que consigue conectarse con la mía en canciones como Someone like you, Set fire to the rain, One and only, Rolling in the deep, Don’t you remember…y podría seguir una tras otra, una sucesión de joyas mezcla de blues, jazz y soul que se deslizan por la potente y sentimental voz de Adele.

La canción que os dejo es Someone like you, un canto al amor a pesar del desamor, porque no siempre todo sale como nos esperábamos, pero si ha habido amor ese sentimiento siempre perdura.

Que la disfrutéis tanto como yo!


As good as it gets (Mejor imposible, además de verdad)


Película de título premonitorio, porque “As good as it gets” es una film excelente, mejor imposible.

Un sensacional e histriónico a partes iguales Jack Nicholson encarna a un escritor de éxito que hace de las manías y las malas formas su vida cotidiana, él simplemente es así, no finge, no edulcora sus opiniones, simplemente las escupe sin pensar, y aunque muchas de ellas tienen una gran clarividencia, carecen del tacto necesario y requerido para vivir en sociedad.

Por otro lado tenemos a una dulce, decidida y luchadora Helen Hunt en el papel de madre coraje, camarera a tiempo parcial y enfermera angustiada a tiempo completo, incapaz de encontrar a un hombre que la quiera y acepte el papel de regalo que la envuelve, su hijo Spence. Y por si eso no fuera poco tiene que soportar al cliente más cínico, grosero y persistente que jamás haya existido.

De ahí surge una relación que va evolucionando a medida que transcurre la película, con sus altos y bajos, con momentos en los que se espera de Melvin la más desastrosa actuación y lo que sobreviene es la más delicada expresión de amor evocada nunca, y otros momentos (los más abundantes y divertidos) en los que simplemente mete la pata hasta el fondo, con todas sus ganas y sin remisión.

Una película en definitiva en la que se demuestra que hasta los tipos más groseros y antipáticos del mundo tienen un lado sensible, amable y generoso, ya que nada en esta vida es enteramente de un solo color, los matices se deben buscar escarbando un poco, aunque a veces ese poco sea mucho, y ese mucho parezca no acabar nunca, siempre hay algo más, y quizá tan sorprendente como lo que Melvin le dice a Carol en uno de los momentos más bellos que recuerdo (alrededor del minuto 1 en el vídeo).

Que lo disfrutéis!

 


Los polos del universo Mishima


Hasta hace un tiempo Mishima significaba para mí literatura de la buena, de calidad reposada y ritmo suave. Las novelas del gran escritor japonés me atraparon desde la primera letra, sumergiéndome en su universo particular de diálogos, paisajes naturales y exaltación de silencios.

Mishima, que en realidad se llamaba Hiraoka Kimitake, consigue dotar a sus historias de un halo romántico en perfecta sintonía con la naturaleza, con constantes evocaciones a la madre tierra y sucesión de escenas donde el verdadero protagonista es el mar, la montaña, la vegetación o el cielo, elementos que hace fluir con cirujana precisión haciendo que el lector acabe percibiendo con toda claridad el rumor del oleaje de sus historias.

En la novela que lleva ese mismo nombre, “el rumor del oleaje”, el autor nos guía por una historia que es una inmensa oda al amor, pero no a un amor cualquiera, sino al amor adolescente, puro, intenso, incondicional y absolutamente embriagador, ese amor que absorbe cada pensamiento, que se nutre de cada paso y que late en hermosa y sencilla armonía con la vida dura y sacrificada de la sociedad pesquera en la que viven los protaginistas.

A este universo Mishima se unió hace unos años un grupo de música catalán que puede presumir de portar ese gran nombre con mucha dignidad, elegancia y grandes dosis de calidad.

Bajo la dirección de David Carabén encabezan la nueva ola de pop rock catalana en compañía de grupos como Manel, Els amics de les arts, Quart primera o los mallorquines Antònia Font.

Y en este universo paralelo de música y literatura me he quedado atrapado, bajo la batuta del Mishima japonés, la  pluma de los Mishima catalanes y el sabor de lo que merece ser disfrutado lentamente.

Os dejo una deliciosa canción cantada en directo, “….el que trobo dolç a tu t’amarga….”

 


La importancia de las caricias


Hace un tiempo vi en el programa Redes de Eduard Punset, un capítulo en el que se abordaba el tema de las relaciones sociales, acerca de como se establecen y como afecta cada gesto a los comportamientos o los estados de ánimo de las personas.

El programa venía a decir que muchos de los comportamientos que la ciencia ha ido categorizando en el último siglo ya existían desde tiempos primitivos, y es que las relaciones sociales se han llevado a cabo siempre, desde que el mundo es mundo y aunque no se hubiese desarrollado todavía un lenguaje oral con el que comunicarse. Este hecho nos hace pensar que gran parte de nuestra gestualidad proviene de estos antepasados remotos, como por ejemplo el hecho de acariciar. Éste se tomaba y se toma como un gesto de intimidad, cariño y amor.

Las caricias son la forma gestual más sincera e intima que existe en las relaciones sociales, tienen un poder transmisor de emociones que no tiene parangón en nuestro abanico comunicativo. Y es que quien no se ha emocionado al sentir la mano de alguien especial tocándole la piel de las manos, la cara, la espalda…, ese sentimiento eléctrico que recorre la espina dorsal de arriba a abajo, y que hace que se te ericen todos los pelos del cuerpo, que te traslada a una dimensión diferente, casi irreal, en la que todo carece de importancia y en la que lo cotidiano se difumina como la bruma matinal.

El mundo debería ser un lugar en el que la especulación debería cambiarse por abrazos, la avaricia por besos y el ansia de poder por caricias, el gesto más bonito debería ser también el más poderoso. Y eso si que solo depende de todos y cada uno de nosotros, porque nunca es tarde para dar la primera caricia.

caricias


Viva el reggae de Bob Marley


Ayer estuve escuchando a Bob Marley por la noche, y no puedo decir más que me entró un buen rollo tremendo! No sé que tiene la música del genial músico jamaicano que provoca una sensación de felicidad enorme.

Sus ritmos cadenciales hacen que la cabeza te vaya sola, hacia delante y hacia atrás en una sucesión de movimientos rítmicos que te generan alegría sin remedio. Muchas de sus canciones se han convertido en auténticos himnos para más de una generación, porque la magia de Marley no tiene tiempo concreto, se extiende cada año que pasa engulliendo generaciones de jóvenes que no habían nacido cuando este artista universal ya había muerto.

Además de sus ritmos pegadizos Marley dio visibilidad a todo un estilo de música, el reggae,  y asoció para siempre más su imagen a la de las rastas y la bandera negra, verde y amarilla de Jamaica, dándonos un estilo desenfadado atemporal, alegre, vistoso, reivindicativo y sobretodo de amor.

He tenido grandes dificultades para seleccionar una canción de entre su inmenso repertorio, porque como escoger entre canciones que están grabadas a fuego en nuestras cabezas a base de muchos veranos escuchándolas en el coche, o en la terraza, o en el sofá, o en la típica fiesta caribeña, canciones como “is this love”, “jammin”, “get up, stand up”, “no woman no cry”, “redemption song” o “buffalo soldier”, por poner solo unos pocos ejemplos.

Pero hoy me quedaré con una que me da un especial buen feeling, “three little birds”, una canción sencilla, rítmica como la que más, y de mensaje simple pero muy en la honda de su música. A disfrutar!

 


Friends


Siempre que emitimos una opinión, ésta llega revestida de un perfume subjetivo que cada uno le otorga. Los gustos son infinitos y peculiares, un solo producto puede producir efectos totalmente contrarios en varias personas, y en cuestión de gustos no cabe la razón, porque el motivo por el que algo nos llega al corazón o nos hace sonreír va tan ligado a nuestra más profunda esencia que sería inútil intentar entrar en una discusión de preferencias.

Este preámbulo me sirve para justificar mi opinión sobre la siguiente serie que me gustaría compartir con todos vosotros, no requiere mucha presentación ya que ha sido uno de los grandes fenómenos del siglo XXI, simplemente cabe mencionar 6 nombres para que a muchos nos vengan a la cabeza cientos de imágenes que nos traen un sentimiento de felicidad y alegría tan placentero que embriaga. Esos nombres son Rachel, Ross, Phoebe, Mónica, Chandler y Jowey, y estamos hablando por supuesto de Friends, la mítica serie que supuso un antes y un después en las comedias costumbristas de nuestra generación.

6 amigos comparten sus vidas y sus ilusiones a lo largo de 10 inolvidables y memorables temporadas, en las que el desarrollo de cada uno de los personajes va estrechamente ligado al de los demás, todo aderezado con un humor genial, capaz de arrancar las carcajadas del personal en todos y cada uno de los capítulos.

Los guionistas de friends supieron conjugar con maestría las diferentes personalidades de los personajes, engranándolos perfectamente hasta conseguir un todo absoluto en el que nada sobra y nada falta. Que decir de esa inigualable pareja que hacían Chandler y Jowey, 2 solterones que comparten piso y aventuras, uno desde un estilo introvertido pero cínico al mismo tiempo y otro desde su entrañable candidez. Los toques istriónicos de Phoebe dan el punto peculiar al grupo, siempre tiene salidas inesperadas y esperpénticas, pero se hace querer tanto o más que los demás.

Friends

Mónica es una obsesa de la limpieza, particularidad en la que los guionistas se fueron cebando con el paso de las temporadas,sin dejar a un lado su obsesión por encontrar pareja y ser madre, y es que a veces te pasas la vida buscando fuera lo que tenías en la puerta de enfrente.

Y por último la pareja en mayúsculas de la serie, la historia de amor que canaliza las 10 temporadas, las idas y venidas más famosas de la primera década del nuevo milenio, el “descanso” más comentado del mundo, simplemente adorables Rachel y Ross, éste último sin duda es mi personaje favorito, aunque me duela en el alma no escoger a los demás.

Y tú con quien te quedas de Friends?

Te quedes con quien te quedes, a todos nos  quedará para siempre esta genial serie de humor, amor, ironía y, como no, amistad!


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