Serán los caprichos del destino?
Muchas veces nos preguntamos si los acontecimientos que ocurren a diario en nuestras vidas son por casualidad, azar o por alguna fuerza invisible que nos empuja a tomar éste camino en lugar de aquél.
Para muchos el destino es una solemne tontería sacada de novelas de dudosa calidad literaria, y que sólo sirve para revestir acontecimientos casuales de un halo de magia o romanticismo. Para esta gente no son más que chorradas sin sentido para unos cuantos infelices bobalicones.
Por otro lado hay mucha gente que sí que cree en el destino como motor que impulsa las vidas de todos nosotros, que nos mece armoniosamente en sus redes y condiciona nuestro porvenir. Quien no ha escuchado miles de veces un “tenía que ser así”, o un “será cosa del destino”. Pues bien, que hay de cierto en todo esto? La respuesta no puede ser más ambigua, lo cierto es que todo y nada a la vez es cierto en este tema, porque depende del prisma con el que se mire, la sensibilidad con la que se maneje la propia vida y el espíritu con el que se lleva.
La verdad es que el destino puede que sea una expresión romántica de ver la vida, o más bien una actitud ante la vida que lleve a aceptar ésta con alegría, pero sea como fuere creo que es más bonito encarar nuestro paso por aquí con más elementos románticos que prácticos, porque la practicidad en muchos casos acaba destruyendo la espontaneidad y puede llegar a consumir nuestra energía, así que creamos en el destino y dejémonos seducir por sus caprichos.

Os dejo un pequeño fragmento encontrado por internet por mi hermana que refleja una idea de tomarse la vida muy especial y acertada, que lo disfrutéis:
Aprendí que quien no te busca, no te extraña, y quien no te extraña, no te quiere…
Que el destino determina quien entra en tu vida, pero tu decides quien se queda…
Que la verdad duele una sola vez, y la mentira cada vez que nos acordamos.
Hay tres cosas en la vida que se van y no regresan jamás:
las Palabras, el Tiempo y las Oportunidades…
por eso, valora a quien te valora, y no trates como prioridad a quien te trata como una opción.