Los polos del universo Mishima
Hasta hace un tiempo Mishima significaba para mí literatura de la buena, de calidad reposada y ritmo suave. Las novelas del gran escritor japonés me atraparon desde la primera letra, sumergiéndome en su universo particular de diálogos, paisajes naturales y exaltación de silencios.
Mishima, que en realidad se llamaba Hiraoka Kimitake, consigue dotar a sus historias de un halo romántico en perfecta sintonía con la naturaleza, con constantes evocaciones a la madre tierra y sucesión de escenas donde el verdadero protagonista es el mar, la montaña, la vegetación o el cielo, elementos que hace fluir con cirujana precisión haciendo que el lector acabe percibiendo con toda claridad el rumor del oleaje de sus historias.
En la novela que lleva ese mismo nombre, “el rumor del oleaje”, el autor nos guía por una historia que es una inmensa oda al amor, pero no a un amor cualquiera, sino al amor adolescente, puro, intenso, incondicional y absolutamente embriagador, ese amor que absorbe cada pensamiento, que se nutre de cada paso y que late en hermosa y sencilla armonía con la vida dura y sacrificada de la sociedad pesquera en la que viven los protaginistas.
A este universo Mishima se unió hace unos años un grupo de música catalán que puede presumir de portar ese gran nombre con mucha dignidad, elegancia y grandes dosis de calidad.
Bajo la dirección de David Carabén encabezan la nueva ola de pop rock catalana en compañía de grupos como Manel, Els amics de les arts, Quart primera o los mallorquines Antònia Font.
Y en este universo paralelo de música y literatura me he quedado atrapado, bajo la batuta del Mishima japonés, la pluma de los Mishima catalanes y el sabor de lo que merece ser disfrutado lentamente.
Os dejo una deliciosa canción cantada en directo, “….el que trobo dolç a tu t’amarga….”